martes, 2 de marzo de 2010

MI PROPIO CUENTO

Yo era como esos caramelos dulces que chupas y cuando llegas al centro ¡BOOM!, picapica. Disfrutaba de todo al límite sin importarme consecuencias. Me dejaba llevar sintiéndome un poco vaso a punto de rebosar.

Y sí, lo sé, creces, te haces mayor, maduras, y el cuerpo te dice basta, pero ¿por qué hay que perder todo esto? Se apoderó de mí la timidez, la vergüenza. ¡DIOS, NO MIO!, si hubiera oído estas palabras salir de mi boca hace años...

Me escondo detrás de una imagen dura para que nadie me haga daño y sentir que si alguien se acerca, lo hace de verdad, aunque si os soy sincera no resulta.

He vivido con la idea en la cabeza de que mi vida iría o sería perfecta teniendo un estupendo maridito, una casita de cuento, hijos y un precioso perro de anuncio (faltan los ferrero) y qué equivocada estaba pensando que un montón de guirnaldas adornando mi árbol podrían hacerme feliz (qué feroz es el miedo a quedarse solo).

Por fin me he dado cuenta de que mi gran error durante este tiempo ha sido el gran "KIT KAT" no quererme y, ante todo, no aceptarme.

He hurgado en mí y me he dado cuenta de que sigo siendo la misma loca con ganas de comerse el mundo, que quiero ser vaso, sinvergüenza y deshacerme de este puto demonio personalizado que me saluda cada mañana.

Mi vida no es un cuento perfecto, pero vivo, y ese es el mejor de los cuentos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario